La meditación
La práctica de la meditación como estilo de vida, genera este equilibrio en la persona, ya que su sistema nervioso autónomo se mantiene estable, los músculos se distienden y oxigenan adecuadamente, se reduce la cantidad de pensamientos y de éstos, las personas pueden escoger aquellos que le causen placer y armonía, y al estar en este estado meditativo, el sistema inmune responde adecuadamente, protegiendo al organismo de la enfermedad.
Existe mucha evidencia de los grandes beneficios que aporta la meditación, como combatir el estrés y la depresión y también se ha prescrito para combatir gran variedad de enfermedades. Ahora bien, es lamentable que muchas personas que pueden verse beneficiadas con esta práctica, no estén aprovechando los múltiples beneficios que brinda la meditación. Esto a la vez, evidencia la falta de una mayor información y divulgación sobre los aportes ofrecidos por las técnicas meditativas.
Me gustaría que haya una mayor concientización, en cuanto a la necesidad de que toda persona incorpore en su rutina de vida, aquellos recursos, estrategias y técnicas, orientados a alcanzar y a maximizar la plenitud vital y la salud integral; ya que, como es sabido, el ejercicio y la relajación son actividades importantes para el correcto y competente funcionamiento del organismo humano, por cuanto generan y estimulan diversos beneficios, los cuales toda persona amerita y merece.
Son numerosos los efectos clínicos favorables de la meditación que han sido documentados, entre ellos se pueden señalar los siguientes:
- Disminución de la ansiedad y del estrés.
- Reduce la frecuencia e intensidad de los pensamientos disfuncionales.
- Reduce el enojo.
- Contribuye al desarrollo de valores positivos.
- Desarrolla la auto aceptación y la autorrealización.
- Combate el insomnio y la depresión.
- Combate el consumo de drogas.
- Reduce la fatiga, el dolor crónico, alivia la migraña.
- Aumenta la memoria y colabora en la dinámica de absorción de información.
- También se ha indicado que la meditación ayuda en el proceso de adaptarse y de rendir mejor en cualquier trabajo que se emprenda.
La práctica de la meditación, aunque es muy sencilla, aporta una inmensidad de beneficios para la salud y el bienestar general de la persona que la practique. Por lo tanto, lo que se necesita para meditar es fijar la atención en un único estímulo repetitivo, como un sonido, una palabra o frase, o bien, concentrarse en la propia respiración o, en un objeto visual.
La esencia de la meditación es restringir la atención del meditador a un solo estímulo fijo, durante un periodo determinado. Su propósito es que la mente del meditador no piense en nada (al menos en nada perturbador) durante ese espacio específico de tiempo.
Cuando la labor mental se lleva a cabo bajo condiciones de estrés, resulta ser desgastante y abrumadora. Por ello, cuando por vía de la meditación, se logra que la mente se concentre, permanezca en silencio y se detenga de su constante y cíclico monólogo interno, se obtiene un benéfico descanso, una paz relajante invade al individuo en forma integral y, se produce entonces, el bienestar y el mejoramiento necesitados y, con ello, una mejor calidad de vida.
La meditación es una actividad desarrollada para mantener la atención focalizada en el aquí y ahora de una manera agradable, y el objetivo de ésta no es necesariamente lograr la relajación, sino permitir estar totalmente implicado en los que se está haciendo. Se abandonan los controles conscientes sobre la mente, se deja de pensar en todas las cosas que supuestamente se necesitan para ser felices, o bien se abandona cualquier otra idea que podría robarse la felicidad.
Una vez que la persona logra el estado de meditación, se provoca una respuesta natural de relajación y se obtiene la tranquilidad y la serenidad. De esta manera, la relajación se logra de forma indirecta.
Algunas de las instrucciones básicas para la meditación son:
- Escoger un lugar tranquilo en donde se tenga privacidad y no haya distracciones de fuertes ruidos, llamadas telefónicas o interrupciones de otras personas (puede ser el cuarto con la puerta cerrada).
- Sentarse en una posición cómoda, no se recomienda estar acostado en la cama, ya que la persona se puede quedar dormida.
- Cerrar los ojos, con la práctica se pueden llegar a dejar abiertos.
- Se puede repetir mentalmente, una palabra que genere tranquilidad (estoy en paz, me ciento relajado, estoy tranquilo, me siento feliz, etc.)
- Se recomienda no hacer juicios sobre el contenido de los pensamientos, no hay que tratar de controlarlos, solo sigue concentrado en el aquí y el ahora.
- Es esencial practicarla de forma regular, se recomienda dos veces al día, una en la mañana y otra antes de acostarse, por un lapso de 20 minutos, como mínimo, conforme se avanza en la práctica, se pueden ir incrementando los momentos de meditación y la duración del tiempo.